Entre dos orillas III: Educar para la democracia

Ya muy joven tuve la oportunidad de elegir al delegado o delegada de mi clase. Más tarde voté al consejo escolar de mi colegio. Mi padre y mi madre tuvieron la oportunidad de unirse al APA y votar a su junta directiva. En uno de los institutos en que estudié me presenté al consejo escolar y participé de decisiones y propuestas junto al resto de la comunidad escolar. Si bien aquello no era una democracia real, al menos se acercaba, y nos ayudaba a entender el sistema mayor en el que vivíamos.

Niños y niñas esperando su turno en la escuela

Sin embargo, ¿por dónde comenzamos a educar para la democracia a jóvenes o familias que no han vivido nunca la participación democrática y que viven en un falso sistema democrático? En Marruecos, pese al férreo control de la monarquía y la ausencia de numerosos derechos supuestamente defendidos por ley, muchas personas se esfuerzan por educar para la democracia y en valores democráticos. La principal dificultad es motivar a la participación a personas a las que nunca se les ha pedido que sean activas, sino pasivas. Más aún fomentar el espíritu crítico en una sociedad que sigue viviendo la censura y la persecución de periodistas discrepantes.

Me sorprendió gratamente el trabajo de algunos educadores y educadoras que dan una atención especial a dicha participación, creando la figura de los/as delegados/as de clase, formando a este colectivo o intentando implicar a padres y madres en el desarrollo del centro educativo. Un nutrido grupo de personas de las que conocí en estos dos días me demostraron que más allá de la visión sesgada que podemos tener de las instituciones marroquíes, la monarquía y la élite política, hay una efervescente sociedad civil reclamando derechos, libertades y una forma distinta de hacer las cosas. De esta sociedad civil forman parte un gran número de educadores y educadoras que con su lucha y dedicación cambian desde dentro el propio sistema. Personas muy preparadas y con amplia formación pedagógica, con las que valdría la pena estrechar vínculos y unir luchas.

12 Responses to “Entre dos orillas III: Educar para la democracia”

  1. centros y chicxs Says:

    Hola
    Te escribimos para invitaros a visitar nuestro nuevo blog contra las violaciones de los derechos humanos en los centros de menores:

    http://www.centrosychicxs.blogspot.com

    Viendo que tu blog es muy visitado por estudiantes y profesionales de la educación social, creemos que es un tema que os interesa.
    Un saludo!

  2. el encapuchado naranja Says:

    Hola!

    Prometo echarle un vistazo con atención, ya que hace un tiempo lo hice (creo que teníais otro formato, pero el colectivo era sin duda el mismo) y no estuve del todo de acuerdo en la culpabilización que se hace de las personas que trabajan en centros de menores, al igual que no vi ningún tipo de discriminación sobre el tipo de centros de menores que denunciáis y criticáis. He trabajado en ellos y sé que hay muchas cosas que funcionan terriblemente mal (y que varían según centro y provincia), pero me pareció que no había discriminación por vuestra parte. Tampoco alcancé a ver si planteabais alguna alternativa concreta a la institucionalización de menores (y si han leído este blog sabrán que no soy partidario de esta medida), según la causa de su ingreso en centros.

    Así que volveré a echar un vistazo y sería estupendo que podamos charlar al respecto, aquí, allí o dónde sea. Sé que varias personas que leen este blog trabajan actualmente en centros de menores. Puede ser interesante.

    Un saludo, compañeros y compañeras.

  3. centros y chicxs Says:

    Gracias por tu respuesta.

    Nos gustaría recibir tus críticas y aportaciones.

    Respecto a las alternativas, es una petición que se repite mucho, pero no sé si hay una respuesta o todos los que formamos la asamblea pensamos igual.
    Nosotros denunciamos una situación (violación sistemática de los derechos humanos) que hemos comprobado. Algunos (como yo) con nuestros ojos, otros en sus carnes o en las de sus seres queridos y otros de óídas.

    Puede que haya quien piense que la solución final es una sociedad más justa, alegando que ahora mismo el 80% de los chavales presos son inmigrantes económicos (o sus hijos, aunque tengan DNI “español”), y puede que haya quien se centre sólo en este problema concreto.

    Cuando hablamos de centros de menores, nos referimos a los centros cerrados o semi-abiertos.
    Con el estado de las autonomías sumado a la privatización ,cada centro es un mundo, tienes razón. En un centro donde hoy se aplica contención mecánica durante horas (atar a los chavales a la cama) puede que mañana haya más respeto a los derechos humanos que en otro donde hoy parece que se está “bien”. Pero ese es uno de los puntos fuertes del problema, que no lo hace menos global.

    Es cierto que a veces resultamos agresivos y algunos de los que trabajáis haciendo educación social os podéis sentir atacados injustificadamente. Como te decía, yo he visto con personalmente meter a chavales de 14 años en celdas de aislamiento, quitarles el colchón y cualquier objeto de entretenimiento y dejarles ahí metidos durante 48 horas, con una hora de aire fresco al día. También he visto las cicatrices de las autolesiones que se hacen cuando están sufriendo esa práctica prohibida expresamente por la ONU. No es fácil mantener las formas después de asistir a eso.

  4. centros y chicxs Says:

    PD: Un abrazo, y de verdad que para nosotros es importante leer las opiniones de quienes no estáis de acuerdo con lo que decimos, y sobre todo conocer lo que ocurre en centros que no hemos visitado (por ejemplo, aquellos en los que hayas trabajado tú).

  5. el encapuchado naranja Says:

    Hola compañeros y compañeras de la Asamblea,

    Veamos, por partes. Me alegro de que especifiques que cuando habláis de centros de menores lo hacéis de centros cerrados o semi-cerrados. Hasta ahora en todo lo que he podido leer vuestro no se hace ninguna distinción. Hay muchos centros de protección, de diferente tipo, que no entran en esa categoría. Nos encontramos con centros de acogida inmediata (CAI), centros de acogida (de estudio) y centros residenciales (de larga duración) que no entran en vuestra definición.

    Podríamos hablar de muchísimas problemáticas específicas en cada uno de estos centros, y no entraré en centros cerrados, ya que no he trabajado en ellos y sólo los conozco por oídas. Y de hecho, comparto con ustedes muchas inquietudes que me llevan a no querer trabajar en ellos.

    De hecho, en uno de los centros de protección en los que he trabajado no se podía garantizar la protección del menor por falta de recursos humanos y unas instalaciones en condiciones. Afortunadamente he trabajado en otro centro, primero como CAI y después como centro de acogida que en términos generales realizaba un buen trabajo con los menores a nuestro cargo, con una atención pedagógica, psicológica, social, tutorial y personal. De ahí que me sienta ofendido cuando en ocasiones habléis de los centros de menores en general como violadores de derechos humanos y de las personas que trabajamos en ellos como complices de esta situación.

    Entiendo que tanto ustedes como los que hemos trabajado o los que lo hacen actualmente, ante la situación actual hacen todo lo posible por evitar esas situaciones, y a veces se puede conseguir mucho desde dentro, también. No podemos obviar la gran problemática que existe con menores, nos guste o no, estemos de acuerdo o no con el hecho de que el trabajo preventivo sea ineficiente e insuficiente, pero alguien tiene que estar con esos niños y niñas, y lo ideal es que quién esté lo haga de la mejor forma posible. Y por eso digo que tenemos puntos de encuentro en el fondo, vuestra labor de denuncia es necesaria, y de hecho loable, pero vuestra ausencia de alternativas hace que vuestra crítica no me parezca constructiva.

    En cuanto a las autolesiones, las contenciones, etc. Si bien yo nunca he visto a un menor atado, sí he tenido que contenerlo físicamente, lo comento en algún post antiguo y no es algo que realice por placer. Con todas mis dudas al respecto, y el eterno trabajo de reflexión que me supone, no podemos irresponsabilizar al menor de todo lo que hace o le sucede, el menor o la menor han de aprender también que la convivencia exige responsabilidad y compromiso, pese a que yo, desde mi posición de educador deba tener muy en cuenta todos los aspectos y sucesos de su vida que le han llevado al lugar en que se encuentra ahora (y la mayoría de ellos sin ser su propia responsabilidad), y darle una y otra, y otra oportunidad para que rehaga su vida, para que reconduzca conductas asociales, violentas, etc.

    No sé si me explico. Supongo que podemos continuar con esta conversación, es muy interesante.

    Un abrazo.

  6. centros y chicxs Says:

    Hola

    (Soy Santi, de la Asamblea, aunque a veces escribimos cualquiera y firmamos como colectivo, para un debate así está bien identificarse).

    Recojo tu crítica sobre la importancia de matizar a qué centros nos referimos. ¡No queremos que nadie se sienta atacado injustificadamente!

    Creo que éste problema tiene que ver con el uso de eufemismos que tanto se está extendiendo. Antes cualquiera sabía de qué hablábamos cuando decíamos “reformatorio”…

    El caso es que: disculpas si te has sentido insultado. No valen escusas, pero espero haber aclarado que no es por mala fé.

    No me parece grave que durante la convicencia con chavales hayas tenido que inmovilizar momentáneamente a un determinado chico o chica que iba a agredir a sus compañeros. La problemática en los centros residenciales (hospicios) es muy grave, pero totalmente distinta a la que denunciamos nosotr@s. Josep Alfons Arnau (de quien hemos puesto un artículo sobre medicación, y que trabaja en hospicios catalanes) tiene mucho escrito sobre el tema, y creo que es interesante. Si quieres puedo intentar conseguirte algo.

    Precisamente, aunque la violencia física existe en los centros (palizas, “contenciones” bruscas, etc) no es el problema más grave. Si de algo se cuidan es de no dejar marcas físicas o golpear directamente a los chavales.

    Para nosotros (y también para los menores) es mucho más doloroso ser insultado, ver como cada cosa que dices o haces es sometida a examen y corrección (no digas palabrotas, pide todo por favor, no digas cosas sexistas, no…), como si los educadores fuesen dioses que todo lo saben y nunca fallan.
    Más horrible es que, al contrario de lo que ocurre con los adultos presos, alguien decida con quién puedes comunicarte (no ya a quién puedes abrazar, besar o mirar, sino simplemente comunicarte por teléfono).
    Frustrante es que te mediquen a la fuerza con todo tipo de farmacos recetados por un psiquiatra que te ve de pascuas a ramos y administrados por personal sin ninguna formación farmacológica.
    Y finalmente inductor a la autodestrucción, que te metan en una celda de aislamiento durante días enteros.

    ¿Tenemos alternativas? Tal vez, pero lo mínimo que exigimos es que se respeten los derechos básicos. Recordemos que no es anosotr@s a quien pagan más de 200 euros diarios por “tratar” a est@s chic@s.

    Un abrazo de nuevo y perdón por enrrollarme tanto!

  7. el encapuchado naranja Says:

    Hola Santi,

    Siento tardar tanto en contestarte, espero que todavía estés siguiendo este post. En primer lugar felicitarte por la estrategia de marketing que habéis hecho promocionando vuestra causa en los blogs. Habéis conseguido que gran parte de la blogosfera de la educación social y más allá estén tratando el tema de los centros de menores.

    Estoy totalmente de acuerdo con que si se dan las situaciones que comentas estos hechos hay que denunciarlos, el problema es que vuestra propia propaganda utiliza proclamas como: “¿Eres consciente del daño que haces a l@s chavales en tu trabajo?”, lo cual nos hace parecer estúpidos ante una realidad en frente de nuestros ojos que estamos permitiendo y acatando. Y eso hace daño al colectivo en general. Es decir, creo que cometéis el error de no concretar bien vuestro mensaje, lo que más que poner a gente de vuestro lado (aquellos educadores y educadoras comprometidos/as que no dejarían que ese tipo de cosas ocurrieran ante ellos/as), puede conseguir el efecto contrario.

    Educadores y educadoras debemos ser en la medida de lo posible un reflejo de las conductas que pedimos a los chicos y chicas, lo que lleva a que el insulto sea inadmisible, de hecho actúa en contra del propio educador…

    En fin, no quiero continuar en esta linea, estoy acuerdo con ustedes en muchas de las denuncias que hacéis, quisiera ayudar daros voz y denunciar, no a sentirme agredido injustamente por esas denuncias, que ya sé que no hacéis de mala fe.

    Pásame cualquier material que creas de interés, en la medida de lo posible intentaré echarle un vistazo (me acaba de llegar un informe cojonudo sobre Inmigración en Andalucía y son 90 páginas, argh)… Igualmente espero poder pasarme con calma de una vez por vuestra web. ¡Chau!

  8. centros y chicxs Says:

    Hola Jon,

    Sí que sigo el post… ¡De hecho me ha sido muy útil!

    Uno de los últimos artículos que hemos publicado se me ocurrió precísamente al leerte a tí, (el “diccionario”) y caí en que no era la primera vez que había confusión sobre el tema.
    Incluso en uno de los actos públicos donde vinieron varias educadoras que trabajaban en un centro de protección nos hicimos tod@s un lío porque ya nadie sabía qué era qué, y las chicas se agobiaron bastante…

    En la asamblea sólo hay un par de educadores sociales, y l@s demás no manejamos bien el lenguaje de esta temática. Yo por ejemplo soy psicólogo y empecé a investigar el tema a raíz de mi paso por el centro “la jarosa” hace un año (o sea que no estoy formado en las distinciones tipo “proteccion”, “acogida”, “guarda” o los distintos tipos de centros…), y hay también quien trabaja en cosas que no tienen nada que ver.

    Si sirve de disculpa, lo que escribimos lo hacemos desde el sentimiento, porque son cosas que nos afectan. Realmente tenemos que contenernos para no escribir burradas después de ver (en mi caso) y escuchar (en otros casos) las cosas que están ocurriendo. Al principio, cuando intentamos acercarnos a los educadores de “la jarosa” para dialogar, nos recibieron con malas maneras, y finalmente unos meses después aquel centro se cerró efectivamente por violaciones de los derechos humanos gracias a nuestra denuncia… la actitud general que hemos recibido en otros centros por parte de los educadores es similar (a nadie le gusta que le digan que está torturando, pero lamentablemente es cierto).

    Bueno, un abrazo y gracias por tus críticas!

  9. Pini Reynaud Says:

    Mensaje para Jau (Josep A Arnau)
    Hola Jau
    Te busqué en internet… ¡te felicito por tu trabajo!
    Te acuerdas de Pini, la argentina?
    hicimos una terapia en el año 98, en Bcn.
    Me gustaría saludarte después de tanto tiempo y contarte un poco como siguió mi historia…es como mínimo divertida!
    Si te parece envíame tu mail, y te escribo, vale? un saludo!

  10. el encapuchado naranja Says:

    Hola Pini. Creo que te equivocas de persona, lo siento. Ahora que si quieres contar esa historia divertida… bienvenida :)

  11. viajes a maghreb Says:

    Considero muy oportuna tu participación a fin de involucrar a los jóvenes estudiantes dentro de una cultura democrática, la actividad estudiantil dentro de la participación política se implementa de ese modo desde muy jóvenes porque es entonces cuando se crea una verdadera conciencia de libertad y se aprende certeramente a hacer valer los derechos enseñándoles también sus obligaciones como ciudadanos.

  12. hadebui Says:

    Si esta bien hacer aprender a la gente sus derechos pero también sus obligaciones como ciudadanos

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