El ajedrez incita a la violencia

No es buena señal que en el trayecto de regreso a casa, en guagua y a las diez de la noche, no me apetezca sacar un libro y leer un poco. No importa que sea un buen libro, con perlas como:

“Abrió la puerta y Gould le dijo hola, sin apartar los ojos de la televisión. Shatzy lo miró.

- No te esperes gran cosa, pero si la enciendes mejora”

En cualquier caso, no apetece leer cuando 15 minutos antes has tenido que contener físicamente a Víctor, el negativista desafiante.

Era un día perfecto. Buen ambiente, compañerismo entre los seis chicos que ahora tenemos en el centro, varios de los mayores por primera vez tenían permiso para salir solos y entre bromas les recordábamos que aquello nos parecía “un momento especial”, como el “primer baile de tu hijo”… Los dos pequeños tenían ganas de hacer deporte y nos pusimos de acuerdo para ir a correr a la playa un rato y después jugar al basket en una plaza cerca de casa. Nos lo pasamos de miedo, ellos contentos, ayudándose uno al otro, lo mío es tuyo, lo tuyo es mío, somos como hermanos, lo importante no es ganar sino participar. Durante la cena, más risas y cachondeo del personal, con el venezolano verborraico hablando y hablando y hablando… “Quien madruga… se encuentra todo cerrado”, nos decía con su sabiduría latina.

Después vienen los ibuprofenos, llamadas, PSP’s, y sorprendentemente, y quien lo diría… se monta el follón ¡por el ajedrez! El problema de un negativista desafiante inteligente es que sabe jugar al ajedrez, y le encanta recordárselo a los que juegan, mientras juegan. El que juega, cabreado, le da un aviso, dos avisos, tres avisos… avisa al educador, el educador avisa, sal de aquí, que no me voy, déjalos tranquilos, que no, por favor, levántate, no, Víctor, recuerda que ayer hiciste un compromiso con todos, me da lo mismo, piensa en lo que estás haciendo, que me dejes en paz… se ríe en la cara de todos con esa grandiosa habilidad para sacar lo peor del otro, y claro, la paciencia se acaba. El tranquilo jugador de ajedrez agarra por el cuello al ya no tan sonriente desafiante y adios paz y tranquilidad…

Y luego son los videojuegos los que incitan a la violencia. Menos campañas contra los videojuegos y más contra el Ajedrez, Amnistía

Como detalle, estas cosas siempre ocurren 5 minutos antes de que me tenga que ir a casa. Grandezas de la educación social.

2 Responses to “El ajedrez incita a la violencia”

  1. El príncipe Mono Says:

    Pues imagínate si se os ocurre utilizar un ajedrez medieval… se lia la de Minas Tirith

  2. el encapuchado naranja Says:

    Jajajaja :D Y yo proponiéndoles echar una partidilla de rol un día de estos… Se puede liar una buena.

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