Artículos de Mayo, 2007

Banco del Tiempo

Jueves, Mayo 31st, 2007

Acabo de llegar de una reunión informativa sobre una nueva iniciativa que está impulsando El Ecolocal (aún no tienen web), aquí en Sevilla. Se trata de un Banco del Tiempo, un lugar en el que cualquier persona puede ofrecer y solicitar servicios usando como moneda de cambio uno de nuestros más valiosos recursos: el tiempo.

Quieres poner una estantería en tu habitación pero lo más cerca que has estado de un taladro fue cuando te perdiste en la sección de Bricolaje del Carrefour buscando huevos… quizás alguien del Banco de Tiempo esté dispuesto a prestarte ese servicio. A cambio, tu puedes ofrecer tu magistral habilidad para enseñar a crear carpetas en el Windows, arreglar bicis o preparar esas maravillosas papas arrugás a cualquier otra persona del banco que a su vez prestará sus servicios a otra persona.

La idea es compartir nuestros saberes y habilidades, rentabilizar nuestro tiempo y ofrecer y recibir sin que tenga por qué intervenir el dinero. En la reunión éramos bastante gente, y mucha más que ya se ha puesto en contacto con la gente del Ecolocal, el asunto promete ser interesante. Quizás al fin consiga que alguien me corte el pelo, me haga una trenza de cuero o me enseñe francés… Yo me ofrezco a enseñar los pasos básicos para hacer un blog, enseñar algún idioma o fundar el club de fans de algún grupo incipiente de Flamenco-Pop.

Y si me sobra algún bono de tiempo tal vez me permita el gustazo de solicitar un masaje o una sesión de acupuntura…

Los interesados:

Banco del Tiempo de “El Ecolocal”

  • Jesús del Gran Poder 110, 41002 Sevilla
  • bdtecolocal arroba gmail punto com
  • 954 90 08 58
  • 658 76 64 70

Dos meses después (y III)

Lunes, Mayo 28th, 2007

Después de comentar el prodigioso ecosistema que se observa a través de mis ventanas, y las impresiones generales que me ha causado Sevilla toca, al fin, hablar sobre el trabajo que estoy realizando.

Hace ya dos meses que me integré en una ONGD con sede en Sevilla. Esta trabaja principalmente en dos áreas: la educación para el desarrollo y la cooperación internacional. Yo me he unido al equipo de la primera, y salvo si son personas del mundillo, posiblemente se preguntarán (igual que yo hace dos meses) ¿qué coño es eso de la educación para el desarrollo?

Pues bien, intentaré explicarlo, sin chuletas, a riesgo de equivocarme, como en una conversación en un bar: en un mundo globalizado como el nuestro, en que una mariposa aletea sus alas en Honolulu y causa un maremoto en las piscinas de Madrid (o algo así), los ciudadanos de los países del norte debemos conocer cuál es nuestra responsabilidad sobre la situación global de la humanidad. Nuestra forma de vida, nuestras acciones cotidianas y nuestra participación o pasividad política tienen un efecto indirecto y a veces directo sobre la vida de nuestros compañeros de piso planetario. La educación para el desarrollo pretende impulsar una ciudadanía global que mire más allá de su ombligo y tome conciencia sobre las relaciones ambientales, políticas, económicas, etc. que mueven al mundo globalizado. Pone el acento en las situaciones de desigualdad e injusticia social del mundo, y fomenta la participación de la ciudadanía tanto en el norte como en el sur para cambiar las causas que perpetúan estas injusticias.

En la práctica, desde mi ONGD trabajamos principalmente en colegios e institutos, con alumnos/as, profesores/as, madres, padres y animadores/as, a través de talleres, material didáctico, sesiones formativas, etc. Este año desarrollamos una campaña sobre uno de los 8 Objetivos del Milenio que se marcó la Asamblea General de la ONU para que en el año 2015. Mi trabajo es tratar de concienciar sobre la importancia del cumplimiento del Objetivo 2: “Lograr la educación primaria universal” para que el desarrollo de los países del Sur pueda hacerse realidad. Qué tipo de desarrollo es el que pretendemos es un tema que merece otro post.

… y aterrizando aún más, hoy acabo de llegar a casa molido tras un viaje a Cádiz donde tuve oportunidad de dar un taller a una clase de 3º de la ESO. Charlamos, jugamos, debatimos, le dimos la vuelta al mundo un par de veces, hablamos de murgas y shirigotas, y espero haber sembrado la semilla de la participación de cara al curso que viene, que seguiremos trabajando con ellos. Al fin y al cabo, sin participación no hay desarrollo.

Quillo, tu ordenador grita

Domingo, Mayo 27th, 2007

No era la primera vez que alguien me comentaba esto después de usar un rato mi ordenador y ya empezaba a sospechar de algún virus cachondo.

- Que sí, que sí, que cada rato suena como un grito. Pero yo no hice nada, ¿eh?

Esa última frase me hizo temblar, pero lo cierto es que no noté nada raro cuando eché un vistazo. Sin embargo, hoy por fin pude escuchar el famoso “grito”, de lo más desagradable, por cierto. Y teniendo a mano a hermano mediano, pozo de sabiduría friki-geek a nivel de usuario competente, además de blogger a domicilio (es decir, se niega a escribir un blog y cada cierto tiempo nos manda sus “post” vía email para regocijo de sus fieles lectores), el caso es que acudí a él para que me iluminara sobre el asunto que me tenía en vilo.

El sonido impertinente no venía de otro lugar que de una publicidad del Windows Live Messenger, para ser exactos, de un Seat León que cada cierto tiempo aparecía en pantalla y frenaba brúscamente quemando gomas… Ese era el fantástico sonido que se les ocurrió a los ¿publicistas? para atraer al usuario de a pie al redil de sus concesionarios, estuviese o no el messenger en primer plano.

Solución: bajarse un parche como el a-patch que elimina no sólo la publicidad sino muchos otros elementos indeseables del messenger. Espero que les sea de tanta utilidad como a mi mismo.

2 meses después (II)

Miércoles, Mayo 16th, 2007

Pero no sólo me he dedicado a mirar a través de mis ventanas… Pude flipar con las niñas, jóvenes y mujeres de mantilla y peineta negra de riguroso luto que el Jueves Santo paseaban dignamente rumbo a las mil y una iglesias de Sevilla. Por la Feria me deleité a partes iguales con la frescura del rebujito, el arte de las mujeres que se visten de gitana para la ocasión y la amabilidad de alguno de mis anfitriones para conseguir entrar en las casetas privadas y vivir con intensidad el espíritu de la fiesta.

Día sí, día también el Sevilla celebra algún triunfo y media ciudad vibra y toca pitas a mansalva al tiempo que la otra mitad aguanta el tipo como puede en la tertulia del desayuno (manque pierda). Desayuno de tostá con aceite y tomate, que no falte. Por cierto, el Sevilla acaba de ganar la UEFA, esta noche será difícil conciliar el sueño.
Disfruto de los carriles bici que comienzan a aparecer por toda la ciudad, aunque intento no ser muy talibán con las viejitas, pese a que los ciclistas hemos entrado en directa competición con los taxistas a ver quién tiene más “mala follá” y se cree más dueño de su parcela de asfalto.

No es raro ir por la calle y escuchar a alguien cantando, a viva voz, con alegría y desparpajo, por el simple placer de cantar. Es algo que siempre me arranca una sonrisa y que me hace pensar en lo diferente que es esta ciudad de Barcelona en tantos aspectos.

Huí un fin de semana a Granada, y me quedé prendado de aquella ciudad, o quizás de los recuerdos que me trajo de aquel año “que viví peligrosamente” en Salamanca. Sea como fuere, me costó mucho el retorno a la Sevilla castiza, folklórica y aristocrática tras la experiencia multicultural granaína.

Al regreso vine convencido de que quiero comprarme una furgo de segunda mano, y conocer Andalucía, Portugal, y lo que haga falta. Se aceptan ofertas, consejos y donaciones a fondo perdido.

He visto a Kiko Veneno, al friky de “cuñao”, a uno de los Morancos y a un húngaro muy simpático con el que estuve hablando de bicis una hora. ¿Y qué tiene que ver el húngaro con los otros tres? Pues nada, pero el encuentro fue mucho más interesante.

Acabo de darme un paseo por la Alameda de Hércules, y he vivido en 15 minutos 3 topicazos de España: toros, flamenco y sevillanas, en una fiesta popular de alguna asociación de vecinos del barrio. Mientras sonaba “Sevilla tiene una cosa, que sólo tiene Sevilla” al ritmo de las castañuelas, una neozelandesa con acento mexicano me preguntó qué era aquello y por un momento me pareció qué yo estaba tan perdido como ella. No se me ocurrió otra cosa que decirle: “Pues Sevilla, niña, Sevilla”.

2 meses después

Martes, Mayo 15th, 2007

Hace ya algo más de dos meses desde que llegué a Sevilla. En este tiempo me han pasado muchas cosas, y otras tantas parece que no han cambiado nada. Para empezar, continúo usando mi viejo portatil de graciosas rayitas. Una monada. Mi flamante portatil ASUS está visitando por segunda vez Barcelona en menos de 1 mes, porque decidió enfermar de pantallitis. Si bien esta vez parece que traía el asunto en los genes, no por causas relacionadas a partes iguales con la ley de la gravedad, la ley de Murphy y la ley del manazas.

Tengo un bonito piso habitado por una inglesa con capa y botas élficas (permítanme la referencia friki), un gaditano “mu salao” y un gran familia de 10 generaciones de hormigas con voracidad ilimitada. No me puedo quejar, pese a los intentos de mi compañero de fumigarlas con colonia (niños y niñas, no lo prueben en sus casas, o Mamá estará cabreada durante semanas por el olor de los armarios de la cocina), yo he llegado a un pacto con ellas: no se meten en la nevera ni más allá de los paquetes precintados con dos pinzas y a cambio yo les dejo comerse los restos inalcanzables de los petit-suisse (odio esas estrías).

Mis vecinos de abajo son inexistentes y tolerantes a emisiones medias-altas de ruido, música y conversación ambiental nocturna. Supongo que estarán acostumbrados a mi otra vecina… “La mujer de rosa”. Una entrañable octogenaria que me vigila desde el edificio de en frente cual chica Bond en misión secreta. Lástima que olvide usar un albornoz fucsia cuando se esconde tras la ventana, de lo contrario sería de lo más discreta. A veces, para disimular sus movimientos pone el culebrón o el programa del corazón oportuno a un volúmen que causa temblores en las ventanas y a ella, probablemente, la enorme satisfacción de ser, por un momento, el centro de atención de la calle.

De estar la mujer de rosa ocupada en sus menesteres mis tardes siempre son amenizadas por un perroflautista que nos deleita con “El Himno de la Alegría” desde la salida del Lidl de la otra esquina. De faltar este inefable artista no fallan los gritos y broncas del “cani”, o “gorrita”, como dicen aquí, que se esfuerza por convencer a los incautos conductores de que sin su profesional consejo les será imposible aparcar en un espacio de 10 metros.

… No he ido más allá de lo que veo por mis ventanas y ya me lié demasiado, así que continuaré haciendo revisión de estos dos meses en futuros posts, que ya va siendo hora de resucitar al encapuchado tras la mudanza.

Cambio personal, Justicia global

Miércoles, Mayo 9th, 2007

/2007/05/personayjusticia1.jpgUna de las primeras cosas que hice al llegar a Sevilla fue asistir a una reunión de una “historia” en la que estaban metidos unos amigos, y que por mucho que me intentaban explicar no alcanzaba a comprender. Una vez allí empecé a conocer de cerca “la historia” y casi sin darme cuenta acabé en más reuniones, en una comisión de trabajo, con la responsabilidad de crear un blog… Ha sido un proceso interesante y empezamos a ver los frutos, les cuento de que se trata.

Si hay una realidad constatable en los movimientos sociales que luchan por la Justicia Global es un cierto rechazo e incompresión recíproca entre movimientos laicos y movimientos religiosos. Pese a que en muchos casos ambos persiguen idénticos objetivos, la desconfianza está muy presente en esta relación. No obstante, hay puntos de encuentro posibles y necesarios. Tanto de un lado como de otro, así como en las zonas grises, pues no hablamos de un maniqueísmo absoluto, las personas que participan de los movimientos sociales conciben la importancia del crecimiento y cambio personal en el proceso de la búsqueda de Justicia Global.

La Iniciativa Cambio Personal, Justicia Global, busca facilitar estos puntos de encuentro, posibilitar el diálogo y la reflexión. Abre espacios para aprender unos de los otros y mirarnos sin desconfianza, si bien no compartimos principios, dogmas o creencias, creemos que tenemos muchas más cosas en común de aquellas que nos dividen. Del mismo modo, la espiritualidad, vivida en un sentido amplio, no es exclusiva de religiones, filosofías o doctrinas y en este movimiento participamos personas que vivimos la espiritualidad de un modo muy diferente.

Como humilde punto de partida nos planteamos organizar un pequeño encuentro en Ceuta. El interés que ha suscitado no deja de crecer, y actualmente supera nuestras expectativas iniciales. Les invito a conocer mejor esta iniciativa, y a acompañarnos en Ceuta del 28 al 30 de septiembre.

El programa del encuentro lo pueden leer aquí.