Artículos de Febrero, 2007

No estaba muerto, estaba de parranda

Domingo, Febrero 25th, 2007

Han sido muchos días sin escribir nada, por motivos diversos. He tenido visita de viejos amigos romanos, un viaje inesperado, una fiesta de guardar muy esperada (Carnaval, Carnaval…) y lo más importante, una oferta laboral muy interesante.

Dentro de unas semanas dejo atrás mi querida Barcelona, mi trabajo, mi piso y mi gente de por aquí para comenzar una nueva aventura en tierras más cálidas y “salás”. Trabajaré en un tema que me apasiona: la educación para el desarrollo, en una ONG que se dedica a la cooperación internacional. Es un cambio de ámbito radical, un trabajo muy diferente al que hago ahora, y tendré que ponerme las pilas en muchísimas cosas que ahora no domino o que no tengo oportunidad de poner en práctica desde los tiempos de la universidad. La sensación es de vértigo, mezcla de miedo, respeto y adrenalina. Más de lo último que de las dos primeras, afortunadamente.

En cuanto aterrice, vea de cerca el trabajo y me ponga manos a la obra les contaré con más detalle de qué se trata.

Echaré de menos a muchas personas y muchas cosas de Barcelona, será difícil despedirse de mis desastrillos, pero bueno, Sevilla tiene un color especial…

Papá, me hubiera gustado tanto preguntarte…

Jueves, Febrero 8th, 2007

Hace ya más de medio siglo mi padre dejaba atrás a su familia, su isla natal y todo lo que hasta aquel momento conocía. Tenía 17 años el día en que se subió al barco que le llevó hasta el otro lado del océano, a la entonces rica y próspera Venezuela.

Me hubiera gustado poder preguntarle qué sentía en aquel momento, qué prentendía encontrar. Si lo hacía porque era la única alternativa a la miseria de una isla en la posguerra o porque aspiraba a conseguir algo que nunca estaría a su alcance en caso de quedarse. Ojalá me pudiera haber contado qué pensaba, qué sentía, que le pasó por la cabeza los primeros meses a su llegada a Venezuela. ¿Le costó adaptarse a las costumbres de los venezolanos? ¿Cómo le trataron? ¿Se sintió menospreciado? ¿Cómo se las arregló para buscarse la vida y tirar adelante?

Hoy cuando el reloj marcó las 22h empecé a despedirme de todos los chicos, como de costumbre, antes de irme a casa. Pero faltaba uno. Recordé que había estado bastante apagado en la cena y que se había ido directamente a la cama. Toqué en su habitación, temiendo despertarle, y lo encontré sentado, llorando. Algo sorprendente, tratándose de Edgar, venezolano de 17 años, alto, apuesto, fuerte y de verborragia expansiva y agotadora.

Me acerqué y empecé a hablar con él y lo que descubrí me sorprendió. Yo creía que simplemente tenía problemas para asumir determinados asuntos de convivencia y normativa, ni siquiera por un momento había podido llegar a entender que detrás de “El Marqués de Maracaibo”, como le llamo de broma por sus manías, se escondía un alma atormentada por la experiencia de la emigración. Edgar, con 17 años, dejó todo atrás, quizás no vivía en la miseria, pero se dijo que él podía aspirar a vivir mejor, y así lo intentó viniendo a España.

“Dejé todo lo que tenía allá, y me vine hasta acá”

Una vez aquí el sueño se reveló mucho más complicado de lo que parecía en un principio. La palabra “papeles” empezó a cobrar un significado que no había tenido hasta ahora. Entonces el afán de supervivencia empieza a tomar algunas decisiones de las que él no “puede hablar” y de las que no se siente orgulloso. “Nada de antecedentes penales” – dijo, pero tenía muchos remordimientos por haber tenido que mentir para poder tener una oportunidad acá. Y me lo imagino, o quizás de lo contrario ya habría sido repatriado. Está prohibido buscar una oportunidad fuera de dónde no las hay, si con lo que tienes allá te alcanza para malvivir aunque no cubras las mil necesidades de una persona que van más allá del sentido material.

“Si fuera por algo material, yo me podría haber quedado allá, buscarme algo para escapar, pero quería algo más, creo que puedo conseguir algo mejor”

Para nuestras leyes un pensamiento como este en la mente de un inmigrante no deja de ser un delito.

Y después la soledad. Lo más terrible en la mente de un niño-hombre de 17 años, lejos de su cultura, de su familia, de personas que hablen su “jerga”, que le puedan entender realmente, que aprecien su humor, las mil palabras que para nosotros son malsonantes y para él “lo que he mamado”… Lo peor es la soledad.

“Lo peor es no tener a nadie aquí que te extrañe, alguien que piense en ti”.

Medio siglo más tarde, ¿qué habrá cambiado?

Papá, me hubiera gustado tanto preguntarte…

Premios de Viñetas Políticas de las Naciones Unidas

Domingo, Febrero 4th, 2007

El ganador:

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Mi preferido:

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Y un mal presagio:

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El resto de viñetas aquí.

Vía Rafael Robles (ex-Vida de profesor).

Esos cinco minutos…

Jueves, Febrero 1st, 2007

… se han notado:

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La demanda eléctrica cayó un 2′5% entre las 19:50 y las 20:00.

Parece claro que somos capaces de reducir el consumo eléctrico. Lo de los cinco minutos parecía una chorrada, pero gracias a esto llevo varios días preocupándome mucho más por no dejar luces encendidas, usar la calefacción sin excesos (y eso cuesta), en definitiva, evitar un gasto innecesario de energía.

Al mismo tiempo, ha servido para tener alguna charla interesante con los chicos del centro sobre el consumo energético, el ahorro y sacar las buenas prácticas en esta materia del oxidado estante en el que últimamente estaban arrinconadas.

Lo del cambio climático es serio, y hemos demostrado que está en nuestra mano cambiarlo. Los efectos cadena como este han conseguido ya no sólo concienciar a mucha gente, sino obligar a muchos políticos a tomar en serio el asunto y sumarse a una iniciativa que ha surgido desde abajo. La Sagrada Familia, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Kuursal, La Giralda, la Puerta de Alcalá, etc. también se oscurecieron a las 19:55. Son tan sólo símbolos, y ha sido tan sólo un gesto, que no cambia nada, pero en cierto modo nos recuerda que aún desde abajo se pueden conseguir cosas que son justas, que valen la pena.

Hace tres días nadie hubiera dado un duro por esta iniciativa, tampoco yo, que la dejé pasar hasta que vi que se había hecho bien grande. Las redes ciudadanas tienen un poder cada vez mayor, del que no somos ni siquiera conscientes.

No lo sé, llamadme ingenuo, optimista… Pero quizás esta noche haya prendido la chispa adecuada en muchas conciencias. No sé, ¿seremos capaces de no batir este año el record de consumo energético, al menos?

Yo digo que sí.

Actualización 2.1.07: Me acabo de enterar desde la broma que la reducción de consumo en el ámbito doméstico ha sido del 7%.