Artículos de Agosto, 2006

Nada como sentirse escuchado

Domingo, Agosto 27th, 2006

- ¿Puedo fumarme un cigarrillo?

- No.

- ¿Por qué no?

- Porque no te has desayunado aún, porque no es hora de fumar, porque no te has levantado cuando tenías que hacerlo y porque ahora tenemos que hablar contigo.

- Joder, ¡yo quiero bajar a fumar!

- A ver, Borja, ¿qué hora es?

- Las 11.

- ¿Sabes desde qué hora estamos intentando que te levantes?

Borja se encoge de hombros.

- Desde las 9.

- ¡Pero es que estoy cansado!

- Ya lo sabemos, pero has dormido 12 horas y tienes que cumplir con los horarios del centro. ¿O quieres volver a llevar la vida que llevabas cuando no estabas aquí?

- ¡Si tú te tomaras todas las pastillas que me tomo yo ya verías! ¡Quiero fumarme un cigarrillo!

- Ya sabemos que tomas todo eso y por eso te levantamos poco a poco, te damos tiempo y somos pacientes, pero no puede ser que te levantes a esta hora.

- ¡Es que estoy cansado!

- Sí, pero tienes que hacer un esfuerzo porque has dormido suficientes horas y si sigues durmiendo tanto y con las pastillas te vas a convertir en un zombie, ¿tú quieres eso?

- No… ¿Puedo fumar?

- No, después de lo de hoy no vamos a darte privilegios. Tienes que asegurarnos que vas a hacer un esfuerzo por levantarte antes, poco a poco, sin prisas, pero levantarte con el resto y hacer las actividades como hacen todos.

- Vale.

- ¿Tenemos tu compromiso?

- Sí.

- ¿Entiendes por qué hacemos esto?

- Sí.

- ¿Seguro?

- Sí.

- Perfecto, pues recoge tu cuarto, aséate y a desayunar.

- ¿Puedo bajar ya a fumar?

- … (suspiro).

Mi trabajo

Domingo, Agosto 27th, 2006

Soy educador social en un centro de acogida de menores. Tengo la suerte de hacer un trabajo que me gusta y que diariamente supone un reto profesional. Nunca hay dos días de trabajo iguales y estos nunca acaban como uno los ve empezar.

La única característica común a todos los usuarios del centro es que se encuentran en situación de desamparo, por lo que el centro es quien se hace cargo de su tutela. Digo usuarios como podría decir cualquiera de los mil eufemismos que utilizamos en nuestra profesión para referirnos a ellos (el más feo pero exacto de todos es el de “educandos”). Algún día me extenderé sobre este asunto de los eufemismos.

Ser educador en un centro de menores implica convivir con ellos durante tu horario de trabajo y desempeñar las funciones que en una situación normal realizarían los padres de estos chicos. Eso implica hacer cosas tan básicas como despertarles, recordarles que se laven los dientes, comer, jugar o charlar con ellos. También mediar en situaciones de conflicto, dar apoyo y afecto, llamar la atención, imponer sanciones, reforzar conductas positivas o tratar de que cada intervención con ellos implique un aprendizaje. Hay mucha burocracia, trabajo de despacho, llamadas de teléfono, reuniones interminables y recados. Hacemos todo esto a la vez, y sobrevivimos gracias al soporte que representa el equipo de trabajo, los otros educadores que están contigo en la trinchera y los demás profesionales que aunque no comparten el día a día también tienen importantes responsabilidades de cara al menor.

En este blog quiero compartir mis experiencias en el trabajo, mis frustraciones, inquietudes, esperanzas, limites, éxitos y fracasos. Siento la necesidad de lanzar el anzuelo con la esperanza de que perdidos navegantes de la red que puedan sentirse identificados conmigo encuentren aquí un lugar de debate, ayuda, colaboración y feedback sobre nuestra profesión.

Mi gran preocupación es cómo hacer todo esto respetando estrictamente el derecho a la privacidad de los chicos con los que trabajo. Por ello, todos los nombres que utilizaré serán inventados e intentaré centrarme en nuestro trabajo ante determinados casos más que en el caso en sí. Las situaciones sobre las que hablaré pueden repetirse de un modo muy parecido en cualquier centro de menores de nuestro país, e incluso de muchos otros que compartan nuestra problemática social.

Siéntanse totalmente libres (hasta obligados diría yo) a comentar y escribir al respecto, están ustedes en su casa.

Bitter Sweet Symphony

Martes, Agosto 22nd, 2006

En Las Ramblas uno de sus mimos preferidos reúne a su alrededor a un gran número de turistas, que sonríen con cada mueca del desdichado y elegante hombrecillo. Todo vestido de blanco, con un curioso sombrero, lee un libro sentado en su peculiar pedestal: un retrete. Con una sonrisa, y de camino al metro el encapuchado naranja busca en las entrañas de su Mp3 algo más apropiado para su estado de ánimo que el Bitter Sweet Symphony de los The Verve.

Ya sentado en el andén, a la espera del metro, elige La Revancha del Tango de Gotan Project que le parece exquisitamente adecuado. Una sombra pasa muy cerca y se para a su lado, quizás alguien le haya reconocido. Levanta la cabeza del Mp3 con la esperanza de encontrarse a alguien conocido y ve a un joven de unos 20 años, alto, fuerte, pelo a lo mohicano y unas gafas de sol horrorosas que le cubren la mitad de la cara…No, no lo conozco, piensa mientras el joven se le acerca aún más.

- Dame eso – dice agarrando el Mp3 que el encapuchado naranja tiene en sus manos.

Sorpresa, indignación y rabia recorren su cabeza mientras de algún lugar de su cuerpo sobre el que no tiene ningún control sale un ¡No! que de algún modo suena firme y convincente. Aprovechando estos segundos de rebeldía a las órdenes de su cerebro que incitan al pánico general recupera su Mp3 de un tirón, se levanta y encara al joven de tan poco gusto a la hora de robar sus gafas. Este al ver desaparecer el aparato de sus manos decide agarrar aquello que tenía más cerca: el pulgar del encapuchado naranja. Patéticamente, mientras le agarran con firmeza por un pulgar, pasan por su cabeza citas como “aquí no queda sino batirse” y repara en la mano libre que le muestra el mohicano. Genial. Un pañuelo, y sobresaliendo del bolsillo, un bote de plástico con líquido transparente. El olor a disolvente explica el resto, la afortunada lentitud de movimientos del villano y el desafortunado potencial agresivo de esas pupilas diminutas que se adivinan tras los cristales de las gafas.

El encapuchado naranja, algo más rápido que los reflejos de su adversario, se sacude de la mano que le apresa y con paso rápido escapa hacia la entrada del metro, dónde recuerda haber visto algún tipo en uniforme. Le siguen, pero a ritmo de colocón de disolvente, lo cual no es preocupante. El resto de la gente del andén parece no haberse enterado de nada o no haberse querido enterar.

Decidido a dejar en manos de las autoridades un asunto como este, el encapuchado naranja explica a un tipo con uniforme marrón de esos de seguridad:

- Perdone, aquel tío de allí, el de la camiseta roja, me acaba de intentar robar el Mp3. Va puestísimo de disolvente.
- Muy bien, pues dale dos hostias.
- ¿Qué?
- Que yo te apoyo, dale una paliza a ese.
- ¿Que qué?
- Que le deberías dar dos hostias, yo estoy contigo – Dice ya con cara de ¿no ves que ya estoy suficientemente ocupado intentando que no se me cuele nadie?

Aún boquiabierto, el encapuchado naranja ve como el metro hace su entrada en la estación. El mohicano de las gafas está sentado en el mismo banco que antes ocupaba, apoyado con dificultad en la pared. Con resignación y un extraño sabor agridulce en la boca, el encapuchado naranja se sube al vagón sin saber si le ha molestado más que le intenten robar o que se rían en su cara de ese modo. Mientras por la megafonía se escucha: “por su propia seguridad esta estación está dotada de cámaras de video-vigilancia”. Las puertas del vagón se cierran con diligencia, el encapuchado naranja llega tarde a otra batalla que aún le queda por perder.

Quizás después de todo Bitter Sweet Symphony hubiera sido una canción más adecuada.

Día 11. Atenas.

Domingo, Agosto 20th, 2006

Esta vez elegimos mejor el lugar dónde desayunarnos. Se trata de un tipo de cafetería bastante típica en Atenas que muestra en una vitrina todos los ingredientes con los que te puedes hacer un bocadillo y tú eliges. Señalando y con muchos paracaló, paracaló (por favor) uno consigue más o menos comerse lo que quiere. Para beber, un Nescafé en vaso de plástico grande que te preparan en una batidora, preguntándote antes la cantidad de azúcar que quieres (el expreso a parte de estar por las nubes no se ve demasiado en Grecia).

Bajo un solajero impresionante (como diría Manolo Viera, humorista canarión: sol constante e intenso) con valentía y decisión nos dio por subir hasta el Monte Licabeto. A mayor altura que la Acrópolis, desde allí las vistas de Atenas y el Egeo son aún más impresionantes. Eso y todo pese a la nube radiactiva de polución que nos hizo pensar que si un pulmón ya nos lo habíamos dejado en la subida, al otro no le quedaría mucho de vida si nos quedáramos mucho más tiempo en la ciudad.

Vuelta a Europa en 40 días-71

La Acrópolis desde el Monte Licabeto

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Día 10. Atenas

Miércoles, Agosto 16th, 2006

Pese a la resaca pertinente decidimos despertarnos relativamente temprano y aprovechar el soleado domingo. Ya llevábamos unos cuantos días en Atenas y era hora de empezar a descubrir sus secretos arqueológicos. Tras un desafortunado desayuno (cosas del idioma) de un souvlaki (pincho de carne) y una ensalada de queso que resultó ser picantísima, iniciamos el ascenso a la colina de la Acrópolis en la que se alza, magnífico, el Partenón.

Vuelta a Europa en 40 días-66

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Día 9. Atenas.

Viernes, Agosto 11th, 2006

Después de dormir 10 maravillosas horas nos levantamos con la agradable sorpresa de que uno de los griegos había comprado una especie de empanadillas para el “desayuno”. Intentamos ser simpáticos, pero entre otros problemas de comunicación cada vez que preguntábamos a alguien su nombre nos respondían con algo impronunciable de al menos tres sílabas.

Así que nos preparamos y salimos al centro de Atenas, dónde se celebraba la manifestación reivindicativa del Forum. Otra vez habíamos perdido la oportunidad de participar en alguno de los talleres de la mañana, está claro que no termina de ser del todo compatible el tema de los conciertos y las mesas redondas. O se va de fiesta al forum o se va a trabajar, lo que me dejó un decepcionante sabor de boca sobre mi participación en él.

La manifestación fue multitudinaria y en principio bastante animada. Tanto que a nuestra llegada una de las primeras cosas que pudimos ver fue cómo dos partidos comunistas se liaban a mamporros por hacerse con el lugar deseado dentro de la marcha. No es que fuera la nota predominante, pero sí que una de nuestras amigas nos comentó que no era demasiado extraño que se llegara a las manos en asambleas universitarias, discusiones políticas, etc. “Grecia es así”, vaya.

Vuelta a Europa en 40 días-42

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Bienvenido a Barcelona

Martes, Agosto 1st, 2006

Bienvenido a Barcelona. Bienvenido a la ciudad de moda y de la moda. Bienvenido a la Barcelona de Gaudí, de Miró, de Picasso, de Dalí, de Serrat, de Companys. La Barcelona catalana, española, pero también italiana, inglesa, alemana, americana. La Barcelona que es demasiado chic para reconocer que es igualmente marroquí, pakistaní o ecuatoriana. La Barcelona del che boludo, del salam, del que pasa, nen, de la chingada y del shawarma.

Bienvenido a Barcelona. La ciudad que por primera vez me paga dignamente mi trabajo pero que és bona quan la bossa sona. La Barcelona que te pide hasta el alma por 10 metros cuadrados de intimidad, robándote la dignidad del sueldo. La ciudad que te clava en un bar de barrio 1.15€ por un cortado o una botella de agua, la Barcelona que hace que el bolsillo se acojone ante cines y teatros. Esa Barcelona del billete de metro de doscientas pelas, la Barcelona para moverte en bici o en moto, hasta que te roban la bici o te chocan la moto.

Bienvenido a Barcelona, la Barcelona de los músicos del metro, los perroflautistas, pintores, malabaristas y actores por una moneda. La Barcelona viva, crítica, implicada, tolerante, a la que ya nada sorprende pero cada día te sorprende. La ciudad que no te lo pone fácil para sentirla como tu casa, la Barcelona difícil, cerrada, desconfiada. La ciudad de pixapins y charnegos, de catalanes de debó, de senyeres, rojigualdas, blaugranas, tricoloras y estelades. La Barcelona de los toros y del burro, de prejuicios, clases y etiquetas.

Bienvenido a Barcelona, la Barcelona que no duerme, pero que tampoco deja dormir. La ciudad de los turistas incansables, los himnos nacionales, los pakistaníes “cervesabiar” a un euro y los consecuentes cantos cerveceros. La Barcelona de las Ramblas, de los mimos, carteristas, adivinas, limpiabotas, trileros, mutilados y la Urbana. La Barcelona del Raval, de las putas, yonkis, chulos, mossos d’esquadra y camellos. La Barcelona del Borne, de los artistas, bohemios, diseñadores, gente guapa y trendy. La Barcelona de Grà cia, cosmopolita, aristohippie, okupa, independiente y pueblerina. La Barcelona latina de Poble Sec, la Barcelona burguesa de Pedralbes, la Barcelona de Sants, de l’Eixample,del Gotic, de Mercat Nou, de Sarrià , de la Zona Franca, de la Barceloneta, del Clot, de Clos y de su Fórum. La Barcelona de las Casas Baratas del Bon Pastor, de la fálica torre Agbar, de la orgullosa Sagrada Familia, las mellizas torres Mapfre, el expectante Castillo de Montjuïc, que vigila más que defiende Barcelona. La Barcelona de los barrios que ya ni siquiera se sienten parte de Barcelona.

Bienvenido a Barcelona, que a pesar de Barcelona y precisamente por tratarse de Barcelona es el lugar donde he elegido vivir.